lunes, 5 de octubre de 2015

Como quieren los poetas.







Mis ojos siempre irán hacia ti,
como las polillas a la luz,
como el mar a la arena.

Aunque sepa el riesgo que conlleva,
aunque sea la muerte más paulatina.
Siempre voy a mirarte como el primer día,
con la duda, el miedo, el morbo y las ganas.

Porque para mí no hay velocidad en las manillas
aunque esté demasiado usado por los poetas.

Cuando estoy centrada en ti
podría decirte las veces que parpadeas antes de decir una mentira,
como si fuera un cuento infinito el de tus pestañas intentando hablar,
intentando decir lo que callas por miedo al rechazo.

Pues todo eso que no dices,
es un grito al vacío,
queriendo transformar el miedo en amor.

Y aunque no me correspondieras,
aunque no llegará todo esto a nada,
aunque nunca pudieras quererme,
yo siempre buscaré tu mirada.

Para encontrarme a mí.

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