domingo, 3 de enero de 2016

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Cuando aprendemos a andar no tenemos miedo a caernos, es la inconsciencia del niño la que hace que por muchas caídas termine andando, empieza apoyándose lento, se desliza, una y otra vez, le tiemblan las piernas y flaquean las fuerzas pero lo hace, las veces que haga falta porque la herida con un beso se cura.
Cuando aprendemos a hablar no tenemos miedo a decir una estupidez y quedar en evidencia, hablas y te corrigen, así hasta que te salen solas las palabras.
Puede que tengamos que aprender mucho de los niños,.
Amar para mí es tan básico como andar, hablar, leer, escribir...etc.
Puede que parezca tonto caerte y seguir queriendo encontrar a la mitad que te complemente.
Lo intentas una y otra vez hasta que eres correspondido.
Decir lo que sientes sin importar cómo puedas quedar.
Saber que lo que duele con un beso se cura.
Que cuando vuelves a casa sus brazos extendidos sean tu hogar.
Y su voz tu sitio.
Tener cerca una mano en la que apoyarte cuando parece que la vida pesa.
Susurrarle al oído lo celosa que te pone saber ciertas cosas y que su sonrisa te vuelva más loca si se puede.
Así que me confieso una niña con muchas ganas de aprender de ti cada día.
Poco a poco. Paso a paso.
Ya dije una vez que el principio de andar es terminar volando y tú me has dado las alas. 
Te quiero, por lo que eres, por lo que somos, por tus pequeños defectos que te declaran humano, por la persona que soy cuando estoy contigo. 

Gracias mi amor.

martes, 20 de octubre de 2015

Fuego.





Dicen que la vida es eso que pasa mientras estamos ocupados haciendo planes de cómo vivirla,
pero para mí la vida es eso que pasa mientras te miro en tejanos sin camiseta,
eso que pasa cuando te miro y estas demasiado concentrado cocinando algo para mí,
seguramente la vida es el ruido de fuera mientras te hago fotos de como duermes apoyado en mis vértices. El mal humor y el mar amor de la gente en las calles mientras me llevas a caballito a toda prisa por la playa.

Seguramente no sepa lo que es la vida,
pero si esto no es vida,
quién quiere vivirla teniéndote a ti.

lunes, 5 de octubre de 2015

Como quieren los poetas.







Mis ojos siempre irán hacia ti,
como las polillas a la luz,
como el mar a la arena.

Aunque sepa el riesgo que conlleva,
aunque sea la muerte más paulatina.
Siempre voy a mirarte como el primer día,
con la duda, el miedo, el morbo y las ganas.

Porque para mí no hay velocidad en las manillas
aunque esté demasiado usado por los poetas.

Cuando estoy centrada en ti
podría decirte las veces que parpadeas antes de decir una mentira,
como si fuera un cuento infinito el de tus pestañas intentando hablar,
intentando decir lo que callas por miedo al rechazo.

Pues todo eso que no dices,
es un grito al vacío,
queriendo transformar el miedo en amor.

Y aunque no me correspondieras,
aunque no llegará todo esto a nada,
aunque nunca pudieras quererme,
yo siempre buscaré tu mirada.

Para encontrarme a mí.

sábado, 29 de agosto de 2015

Cometas.



El verano se acaba y no encuentro las palabras exactas para describir tu piel bajo el sol.
Tú sonríes y haces parecer que no hay más vida que la que queda de aquí al mar,
mi cuerpo calado de arena siendo tu castillo, jugando con el vértice de mi cintura.
Que yo te juro que no me hace falta nada más que la cara que pones cuando me das una calada de tu cigarro haciéndome ser libre en un acto.
Mandando a la mierda al miedo de perderte porque parece imposible separar dos partes equivalentes.

Que he leído por ahí "También creo en el amor a primera risa"
y yo creo en el amor deprisa, medio hecho, dejando cosas para después.
Creo en el amor a kilómetros desgastados por las ganas,
creo en el deseo de la piel,
creo en los sueños despiertos y en dormir en tu pecho.

Creo en mí porque en ti ya nací creyendo.

A lo mejor somos como imanes permanentes y nuestra ley de atracción se carga a todo lo que se opone a que seamos uno.

Bailar saltando mirándote a los ojos se ha convertido en el baile de salón más cotizado de agosto.
Y joder cómo bailas.

Y es que se acaba el verano,
y yo ya estoy pensando en lo bien que le tienen que sentar tus ojos al otoño.



viernes, 31 de julio de 2015

Declaración de guerra.



Aquí está mi carta a los reyes magos el último día de julio.
(No te asustes, sé que no existen en tu mundo)

Te voy a pedir una cosa.
Bueno empiezo pidiendo una y ya veremos cómo sigo.

Quiero que nunca me entiendas,
que no nos entendamos,
que peleémos sobre la cama para quitarnos la razón.
Pero que no queramos tenerla.

(Me encanta cuando te desesperas por mi orgullo y acaba en beso)

No me traigas el desayuno a la cama,
no lo hagas,
sácame de ella encima de tu hombro y arrástrame a la cocina,
allí dame dos opciones o cocinamos juntos o ponerme un abrigo
y molestar a los del bar con nuestra locura indiscreta.

No me regales flores ni me lleves a parís,
tampoco me hables de las ruinas de roma ni de lo que pasó en Pompeya.
Arréglatelas para que Amsterdam me parezca romántico y la torre un símbolo de hipocresía.

Desnúdame en la playa, en tu cama, en mi cama,
en la carretera de noche, de día,
desnúdame porque prefieras ver mi cuerpo a cualquier paisaje.

Que nuestros mensajes de amor sean miradas mientras hablas con tus padres,
o roces en la mano cuando nos cruzamos por el pasillo.

Que no soy de rezar, pero por retener los pecados capitales en tus ojos rezaría todos los días.
Porque tengo hambre, sed y ganas de guerra.
Y tú eres un motivo precioso por el que luchar.

Y ni siquiera quiero ganar la batalla.



jueves, 2 de julio de 2015

Políticamente incorrectos




Corrígeme cuando haga las cosas bien y ponme en el mal camino,
después de todo el infierno es más divertido.

Despéiname y llénate del rojo que desprenden mis labios al besar,
al gritar de ganas, de celos.
Muérdeme hasta hacerme sangrar,
peléate con mi cama y gana la batalla; el sueño es tuyo.
Quiero escuchar el sonido de la acuarela deslizándose por mi piel
mientras haces de mi cuerpo tu cuaderno de bitácora.

La luna se nos ha quedado pequeña, pequeño.
Así que supongo que lo siento, pero la próxima parada es Júpiter.

Sé mío como nunca has sido tuyo,
voy a ser tuya como nunca he sido mía.
Tensa la cuerda hasta que se rompa, luego te daré un beso de recompensa.

Perderé mis llaves y las tuyas,
quiero hacerte el amor sin paredes que te escondan.
Que me envidie el aire, joder.
Quien avisa es un traidor,
porque al menos yo soy incapaz de prevenirte de todo lo que puedo llegar a provocarte.

Necesito decirte que,
no quiero ser perfecta,
ni que lo seamos,
me he enamorado de las imperfecciones que nos hacen
jodidamente perfectos.

lunes, 8 de junio de 2015

Verde militar.



No vamos a cambiar el mundo quizá,
no haremos que los días de lluvia sean menos fríos,
ni que las calles de noche sean menos peligrosas.

Sin embargo he estado haciendo esquemas de tu cuerpo y el mío,
resumiendo las partes importantes desde tus tobillos a tus ojos,
la manera que tienes de andar por la calle
como si la vida se desprendiera de tus pies a cada paso que das.

Sé que no eliges las medio sonrisas que esbozas cuando oyes un piropo inapropiado,
como tampoco lo haces cuando ves que los árboles se dejan deshojar por ti.

Cómo puedo evitar estudiar cada gesto cuando enfadas y provocas una revolución en el aire
o tu manera de leer como si recitaras a Becker leyendo el periódico de ayer.

Sé que no todos entienden tu idioma,
igual que no entienden que beber de tu copa sepa mejor que el champán pernord-ricad.
Y que escucharte al otro lado del teléfono me haga volar con un "Joder, me encantas."

Así que debes entender que no quiero dejar la lucha antes de empezar la guerra
porque verte sudando encima o debajo tiene que ser mi mayor victoria.